¿Las personas en primer lugar?
El hombre que tiene miedo sin peligro inventa el peligro para justificar su miedo. Emile Chartier Alain
Hace unos días, en un descanso de un taller sobre liderazgo, alguien me contó esta historia acerca de una de las empresas en que había trabajado.
Hoy os la propongo como elemento de reflexión sobre la importancia que se le da y cómo se maneja muchas veces el único elemento imprescindible de una empresa: las personas.
Más o menos la historia era ésta.
2011: del abatimiento al optimismo en nuestras empresas
“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Albert Einstein
El panorama que cierra el año 2010 nos ha hecho tambalear, pero presenta ante nosotros una explosión de oportunidades.
El reto consiste en saber aprovecharlas con actuaciones concretas, optimismo, valentía, formación, rigor… y mucha, mucha pasión.
Así que, sin esperar, perdamos el miedo, atrevámonos a imaginar de nuevo, a concretar, a buscar financiación. Y a hablar en otros idiomas, aún con acento español.
Productividad, no presencia
Muchas empresas tienen la costumbre de alargar, artificial e innecesariamente, las jornadas laborales. Esta situación, para la gran mayoría de los que la sufren, es un auténtico suplicio, que no tiene justificación, y que hace cada vez más difícil la conciliación entre la vida personal y profesional.
Como últimamente numerosas personas asistentes a mis cursos me lo han propuesto como tema de conversación y debate, seguramente la crisis lo haya potenciado, quiero abordarlo, ordenando y resumiendo las numerosas opiniones escuchadas, pese a que haya sido objeto de análisis en numerosas ocasiones.
El coaching, una herramienta empresarial estratégica
“Nunca desees que el trabajo sea más fácil, desea ser mejor tú” Jim Rohn
El mercado demanda menos empresas pero mejores. Y detrás de las empresas siempre hay empresarios, por lo que es fundamental hacer mejores a los existentes para que puedan sobrevivir en esta consolidación que se está produciendo. La experiencia parece confirmar que las empresas sólo crecen hasta el nivel del conocimiento y creencias de sus dirigentes.
Si bien en la gran empresa los directivos suelen mostrar un determinado nivel de rotación, en el entorno pyme, el dueño es el único y estable motor, el líder. Lo que acentúa la afirmación: Las empresas que triunfan son aquéllas cuyos dueños se esfuerzan por ampliar su propio conocimiento y se preparan para asumir cambios profundos en su forma de pensar y de hacer las cosas.
