Archivo de la categoría: Liderazgo
¿Por qué, en general, fallan los programas de formación en liderazgo y habilidades?

«Si la educación te parece cara, prueba con la ignorancia«. Derek C. Bok, rector de la Universidad de Harvard entre 1971 y 1991.
Muchas veces, durante los últimos años, al terminar un programa de formación con directivos, me he preguntado, como probablemente lo habrán hecho muchos directores generales y responsables de recursos humanos y de formación, si el tiempo, el esfuerzo y el dinero invertidos fueron rentables y, en general, mi sensación siempre suele ser la misma: NO.
Visto así, superficialmente y sin hacer ningún tipo de análisis, la respuesta es dramática y nos llevaría a una conclusión absolutamente errónea: las acciones de formación en liderazgo y habilidades sirven para poco y no compensan los recursos invertidos. No debemos olvidar que para conseguir cambios de mentalidades, hábitos y comportamientos hay que hacer muchas más cosas que enviar a una serie de personas a un programa de formación para que desarrollen sus competencias.
Sensibilidad, emociones y talento. Claves del éxito empresarial
El pasado jueves, junto con la Cátedra de Ética Económica y Empresarial de la Universidad Pontificia de Comillas, parte del equipo de Vártina desarrollamos el acto Sensibilidad, emociones y talento. Claves del éxito empresarial.
Contexto y objetivo
Vivimos inmersos en un mundo en el que todo sucede muy deprisa y donde es difícil encontrar momentos para reflexionar sobre qué hacemos, cómo lo hacemos y, sobre todo, por qué lo hacemos. La rutina diaria, nuestra famosa zona de confort, hace que nos cueste encontrar los momentos idóneos para pararnos a pensar y, además, nos incapacita para ver las cosas de formas alternativas, con nuevas perspectivas.
Al mal tiempo, buena cara: nace Vártina
El panorama de creación de empresas en España todavía deja mucho que desear y aunque se crean más empresas de las que se cierran, 24.890 nuevas empresas frente a 10.173 cierres y 2.669 concursos[1], todavía es muy frecuente encontrar noticias en los medios de comunicación sobre personas que se quedan sin trabajo, jóvenes que tienen que emigrar para encontrar una salida profesional digna, personas maduras que no encuentran quien quiera aprovechar su talento… En definitiva, malas noticias.
La mejor manera de abordar situaciones de incertidumbre y contextos complicados como los actuales es olvidarse del miedo y de las dudas y encararlos con actitud abierta, nuevas ideas y enfoques, mucha ilusión, optimismo y grandes dosis de dedicación y esfuerzo para sacar adelante proyectos que contribuyan a mejorar las cosas.
Con este ánimo hemos creado Vártina, un proyecto de consultoría, formación y desarrollo marcado por una clara actitud abierta y positiva, el compromiso con la innovación y la eficiencia de nuestras propuestas y soluciones, y por aportar el máximo beneficio y retorno de la inversión a nuestros clientes.
Basta ya de desaprovechar el talento
Hablar del talento se ha puesto de moda y es muy frecuente encontrarse con personas que hablan y escriben sobre él. Sin embargo, escuchándolas y leyéndolas, parece que muchas no tienen claro de qué están hablando.
Ideas erróneas
Hay quienes creen que sólo disponen de talento las personas con altas capacidades intelectuales. Si esto fuera así, según la OMS, sólo el 2,3% de la población mundial dispondría de él, lo cual no le daría mucha oportunidad de manifestarse.
Otros confunden genio con talento (capacidad de crear nuevas formas de actividad no emprendidas antes por otros o que actividades ya conocidas se desarrollen de un modo enteramente propio y personal; frente a practicar formas de actividad, general o frecuentemente practicadas por otros, mejor que la mayoría de los que cultivan esas mismas aptitudes), por lo que están convencidos de que ellos no disponen de ninguno.
Flexibilizar el trabajo y reducir las oficinas a la mínima expresión
Hace unos días, al visitar las oficinas de una de mis empresas clientes, una importante consultora de TIC, volvió a mi cabeza algo que, ya hace unos cuantos años, parecía ser el futuro cercano: la generalización del teletrabajo.
Esta idea surgió en los años setenta del siglo XX, cuando, con la crisis del petróleo, se encareció el transporte y las empresas comenzaron a pensar que resultaba más económico llevar el trabajo al trabajador que trasladar al trabajador a donde estaba el trabajo.
No pude dejar de pensar para qué hacían falta tantas plantas de edificio, tantas salas, tantos despachos, tantas zonas comunes…, muchas infrautilizadas. ¡Qué poco eficiente es esta situación, y más en estos tiempos que corren! Porque, claro, todo ese enorme coste hay que repercutirlo en los clientes, haciéndoles pagar precios más altos por los productos/servicios que se les ofrecen. No parece que esa sea la mejor forma de potenciar las relaciones comerciales y, entre todos, mejorar la actual situación, ofreciendo las mejores condiciones posibles. ¿Cuánto se podrían abaratar los costes deshaciéndose de tanto metro cuadrado inútil? ¿Acaso el negocio no se desarrolla en la interacción constante con los clientes? ¿Dónde están la competitividad y la innovación? Entonces, ¿qué hacen tantos y tantos empleados llenando las oficinas, cuando podrían trabajar en sus casas?
Liderazgo, personas, talento y otras cosas
Casi nadie duda de la importancia de los líderes en las organizaciones a la hora de conseguir los objetivos propuestos y llevarlas hacia el éxito. Sin embargo, cuando sus actuaciones no se apoyan en estrategias sólidas, dirigidas a consolidar un liderazgo fuerte y eficaz, generalmente las conducen al fracaso.
Hace unos días, en un curso de negociación, un alumno me comentó que en su empresa la poca formación en habilidades que reciben se desarrolla fuera del horario laboral, en varias sesiones, a partir de las 19:00h y hasta las 22:00 o 22:30h. A pesar de las quejas por ese horario tan inadecuado y tras manifestar que, después de una dura jornada de trabajo, llegan tremendamente cansados y, muchas veces, con muy pocas ganas de participar activamente, recibieron la lacónica respuesta: “En estos tiempos que corren no podemos permitirnos dejar de facturar, por lo que si estáis de acuerdo con este horario perfecto y, si no, es que no sois merecedores del esfuerzo que estamos haciendo”.




