Archivo de la categoría: Cambio

Seguimos desperdiciando e infravalorando el talento femenino

Aunque probablemente muchos pensarán que, teniendo en cuenta la situación pandémica y económica actual y el tremendo paro de nuestro país, no es momento de pensar y hablar del desperdicio del talento femenino y su tremendo impacto negativo en la economía y la sociedad, creo que no debemos refugiarnos en escusas y, a la vez que buscamos y aplicamos soluciones a los graves problemas generales, que afectan por igual a los dos sexos, tenemos que construir una nueva realidad, que no acaba de consolidarse, integrando actuaciones que no dejen de lado el problema de la desigualdad y de la pérdida de una parte considerable del talento. Algo que, a todas luces, no debemos ni podemos permitir.

La astronauta estadounidense Christina Koch. Dirigió la primera caminata espacial femenina en 2019 y batió el récord de permanencia de una mujer, 328 días, en la Estación Espacial Internacional.
(AP Photo/Dmitri Lovetsky, Pool)

Muchos pensarán que, teniendo en cuenta la actual situación pandémica y económica de nuestro país, no es momento de pensar y hablar del desperdicio del talento femenino y su tremendo impacto negativo en la economía y la sociedad. Pero, no debemos refugiarnos en escusas y, a la vez que buscamos y aplicamos soluciones a los graves problemas generales, que afectan por igual a los dos sexos, tenemos que construir una nueva realidad, que no acaba de consolidarse, integrando actuaciones que afronten decididamente el problema de la desigualdad y de la pérdida de una parte considerable del talento. Algo que, a todas luces, no debemos ni podemos permitirnos.

Es cierto que hoy en el Mundo, en comparación con generaciones anteriores, una niña de 15 años cuenta con más oportunidades que nunca, tiene muchas menos probabilidades de vivir en la pobreza extrema, y mayor posibilidad de crecer en buenas condiciones de salud y nutrición. Gracias a nuevas leyes, políticas y normas sociales, ahora es más factible que complete la enseñanza primaria y menos probable que contraiga matrimonio a una edad temprana y sea madre antes de estar lista para ello. Sin embargo, todavía tendrá que remar a contracorriente, porque el progreso, aunque importante, ha sido gradual, desigual e insuficiente para que esta joven, independientemente de donde haya nacido, pueda aspirar a cumplir grandes metas[1].

En 2019 España ocupaba el noveno puesto en la clasificación que elaboró el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE) y el undécimo del Índice de Instituciones Sociales y Género (SIGI) de la OCDE.

Lee el resto de esta entrada

¿Ocupado o productivo?: tú decides

Getty images

Una de las constantes de la mayoría de los profesionales de este país, probablemente sea algo también global, es lo ocupados que están, la gran cantidad de tareas que afrontan y el sinnúmero de compromisos que atienden. Pero, que una persona esté muy ocupada, que haga muchas cosas, no, necesariamente, significa que sea una persona productiva. El número de horas dedicadas al trabajo y las tareas llevadas a cabo no son sinónimos de que sean los adecuados para alcanzar los objetivos que se plantee lograr. Suponiendo, claro, que se los haya planteado.

Con al ánimo de ayudar a tantas personas despistadas, muchas equivocadas, a continuación, comentaré algunas de las cosas que podemos, y debemos, tener en cuenta para dejar de estar (mal) ocupados y ser más productivos.

Lee el resto de esta entrada

El aprendizaje y la formación son para toda la vida

Los analfabetos del siglo XXI no serán quienes no sepan leer o escribir, sino los que no sean capaces de aprender, desaprender y reaprender” (Alvin Tofler)

Desde hace ya unos cuantos años formulo reiteradamente una pregunta a las personas con las que tengo la suerte de interactuar en mi actividad formativa: ¿cuánto tiempo y esfuerzo dedicáis a seguir formándoos? Obviamente, las respuestas son muy variadas pero, sorprendentemente, un porcentaje significativo, superior al 35%, responden, sin dudarlo, ninguno. Muchos menos, no más del 15%, tienen claro que ésta es una actividad crítica para su empleabilidad, y para su vida, y que, además, porque el entorno evoluciona cada vez más deprisa, lo es para toda la vida.

Y ahí radica la cuestión. El aprendizaje y la formación, realizados de modo sistemático, voluntario y electivo, son actividades permanentes para toda la vida (lifelong learning en inglés) y hay que integrarlas, como elementos importantes, en nuestro patrón conductual. Hacen referencia a la educación que se cursa posteriormente de los grados académicos y comprenden todas las actividades de aprendizaje para aumentar el conocimiento y mejorar cualquier competencia que permita y potencie el desarrollo personal, profesional y la empleabilidad. En definitiva, significa que se puede aprender siempre y en todas partes, lo que supone mantener una actitud receptiva hacia nuevos aprendizajes.

Debemos tener muy presente que, como ya hemos comentado en otros artículos, estamos inmersos en plena cuarta revolución industrial, también llamada 4.0 (algunos incluso hablan ya de la 5.0) y que, como ya sucedió en las precedentes, muchos de los actuales puestos de trabajo desaparecerán. Y, a lo peor, aunque nunca se sabe, el nuestro es uno de ellos. Pero, a la vez, posibilitará la creación de muchos nuevos. Se estima que el 65% de los niños que hoy acceden a la educación primaria tendrán puestos de trabajo de nueva creación, por lo que debemos estar muy atentos a cómo evoluciona el mercado laboral para dar, si es posible, un nuevo enfoque a nuestra actividad o capacitarnos para ocupar uno de los de nueva creación.

Lee el resto de esta entrada

Aunque no es para todos, el teletrabajo llegó para quedarse

El teletrabajo no se instaura de un día para otro. Requiere políticas, tecnología y un liderazgo y dirección que no se improvisan.

Las duras circunstancias actuales de pandemia y confinamiento, que nos han obligado a recluirnos varios meses en nuestras casas, le han dado un protagonismo inusitado al teletrabajo[1], convirtiéndolo, en algunos casos por convencimiento y en la mayoría por obligación, en uno de los pocos recursos que han permitido a muchos trabajadores mantener su actividad profesional y la relación laboral con sus empresas y clientes.

De repente parecía que se había descubierto la solución mágica. Pero, tal y como se ha llevado a cabo, en muchos casos simplemente trasladando, sin más, el presentismo laboral (ese vicio tan extendido en el que hay que estar en el puesto de trabajo, horas y horas, aunque no se rinda) a los hogares, controlando a los trabajadores a través de videoconferencias y con llamadas, correos y mensajes a cualquier hora (es decir, haciendo lo de siempre: trabajo presencial pero a distancia), parece que, como casi todo lo que se hace repentina, apresurada e improvisadamente, “este teletrabajo” está muy lejos de lo que debe ser. Convirtiéndose, para muchos de sus sufridores en una resignada desgracia, que, ojalá, desean, se acabe pronto. Tengamos en cuenta que, además, muchos debían cuidar de sus hijos, al no poder asistir al colegio, o de familiares enfermos, que no tenían cabida en los saturados hospitales.

Lee el resto de esta entrada

Reflexiones para después de una pandemia

Todavía no sabemos cuándo saldremos de este largo e inesperado confinamiento e iremos, ya sabemos que paulatinamente, recobrando las vidas que hemos mantenido “secuestradas” durante estas semanas. Pero sí podemos preguntarnos ¿qué podríamos conseguir entre todos si tuviéramos confianza en nuestras ideas y pusiéramos todo nuestro empeño, compromiso y energía en llevarlas a cabo?

Esta pregunta, que, probablemente también ronde en muchas otras cabezas, me ha llevado, en estos días de confinamiento y tranquilidad, a pensar en una serie de propuestas, basadas en el sentido común (y en opiniones de expertos y gente de todo tipo) que, sucintamente, se exponen a continuación. Por tanto, lector, no busques argumentos de experto, si no, más bien, referencias para que puedas desarrollar las tuyas y determinar cómo puedes contribuir a cambiar nuestro modelo de sociedad y modo de vivir para afrontar nuestros actos cotidianos de mejor manera.

Lee el resto de esta entrada

Salgamos de Matrix

En Matrix (hermanos Wachowski, 1999) la humanidad vive en una realidad, que supone real,  creada por máquinas y que no es más que un perfecto decorado virtual. Eso sí, perfectamente creíble. Solo unos pocos conocen la verdadera situación y viven su propia realidad, en constante lucha contra las máquinas. Lo que, para muchos, es solo ficción, para muchos otros es una acertada metáfora de la realidad humana.

Cuántas veces hemos escuchado últimamente que vivimos tiempos de incertidumbre, argumento que solo sirve para generar miedo e inacción en mucha gente. Como si cualquier otro momento histórico hubiera sido mejor. Que se lo digan a los que, tiempo ha, vivieron guerras, catástrofes naturales, persecuciones… Incluso llegamos a decir, y a creer, que el miedo es libre, con lo que nos resignamos a no luchar contra él, bajamos la cabeza, dejamos de tomar decisiones importantes y esperamos tiempos mejores. Tremenda contradicción porque todos disponemos de suficientes argumentos, propios o ajenos, para poderlo controlar y manejar.

En un mundo inundado por la banalidad, la futilidad y la información falsa o irrelevante, la claridad (vivir fuera de Matrix) es poder. Pero no es fácil mantener una visión clara. Con frecuencia, ni siquiera nos damos cuenta de cuáles son las cuestiones clave. No disponemos de la capacidad de dar sentido a la información, de señalar la diferencia entre lo que es y no es importante, de detectar las oportunidades y, ni mucho menos, de combinar la gran cantidad de información disponible en una imagen global del mundo. Apenas podemos permitirnos indagar en estos asuntos, porque, además de su dificultad, tenemos cosas más acuciantes de que preocuparnos: hijos, pareja, trabajo, padres, deudas… Lamentablemente, si el futuro de la humanidad se decide en nuestra ausencia, porque estamos demasiado ocupados, ni nosotros ni nuestros hijos nos libraremos de las consecuencias. Porque, a buen seguro, habrá muy pocas probabilidades de que lo conformen, teniéndonos en cuenta, a nuestra medida.

Lee el resto de esta entrada

¿Estamos preparados para el trabajo del futuro?

El otro día, mientras hacía cola en el supermercado, empecé a pensar qué harían todas esas personas que hoy trabajan en las cajas, cuando, dentro de muy poco, su trabajo desaparezca. Y lo mismo se podría pensar de los cajeros de banca y de autopistas; taquilleros de cine; documentalistas; trabajadores de información y servicio al cliente; contables, auditores y administrativos; operarios de fábricas, cadenas de montaje y almacenes; numerosos mandos intermedios; carteros; profesionales de la limpieza; bibliotecarios; pilotos comerciales, conductores de trenes y metro, transportistas y taxistas…

Ya no es ningún secreto que en las próximas décadas desaparecerán la mayoría, sino todos, los trabajos manuales susceptibles de ser sustituidos por una máquina o un ordenador. Y, con ellos, todas las posiciones intermedias que no aporten suficiente valor añadido.

Y esto es así porque estamos inmersos en plena cuarta revolución industrial, también llamada 4.0, que sigue a los otros tres procesos históricos transformadores anteriores:

Lee el resto de esta entrada

Razones para generar compromiso en los colaboradores

 

Aunque ya he tratado este tema en artículos anteriores, en El compromiso de los empleados es un compromiso de liderazgo y Cuida a tus empleados o se irán, puede ser conveniente darle otra vuelta y añadir algo nuevo a la reflexión anterior.

El compromiso es el lazo psicológico con el que los trabajadores reflejan su implicación intelectual y emocional con su empresa, y está directamente relacionado con su contribución personal al éxito de la misma. El compromiso es una relación de doble dirección e interés entre la empresa y el trabajador y engloba los siguientes conceptos:

  • Satisfacción. Es el grado de conformidad del empleado con respecto a su entorno y al clima y las condiciones de su trabajo: tareas estimulantes, retos constantes, recompensas equitativas, posibilidades reales de promoción, condiciones ambientales, de salud y de seguridad idóneas y una buena relación con jefes y compañeros.

Cuando estamos satisfechos y con estados de ánimo positivos es cuando conseguimos una mayor productividad empresarial porque nuestros cerebros mejoran su rendimiento y somos capaces de trabajar más duro, más rápido y de forma más inteligente, debido a que la dopamina, que inunda el sistema cuando estamos contentos, tiene dos funciones: hacernos más felices y activar el proceso de aprendizaje para poder adaptarnos al mundo de una forma diferente.

  • Implicación. Mide la alineación del trabajador con la visión, los valores y la cultura de la organización.
  • Orgullo de pertenencia. Se muestra cuando el trabajador refleja satisfacción con la situación y el éxito de la organización.

Suele producirse cuando, al referirnos a nuestra empresa, decimos “mi empresa” y no se da cuando, en las mismas circunstancias, decimos “la empresa”.

  • Vinculación. Se da cuando los trabajadores manifiestan en público un alto concepto sobre su empresa, tanto como organización para la que trabajan como hacia su marca, imagen, productos y servicios.

Lee el resto de esta entrada

Delega para crecer y hacer crecer

delegar-dilbert

En dos recientes talleres sobre productividad personal, constaté (y no era la primera vez) que muchos directivos no tienen claro qué es delegar y cómo debe hacerse. Para añadir un poco de claridad sobre este tema, trataré de dar las claves en este artículo. Espero conseguirlo y que sirva para hacer que la delegación sea más asequible.

Qué es delegar

Delegar constituye una habilidad clave para todas aquellas personas con responsabilidad hacia los demás y consiste en asignar tareas a individuos o a equipos, otorgándoles el nivel necesario de libertad y responsabilidad para realizar la tarea del modo más competente y productivo. Por tanto, delegar es confiar a los colaboradores poder de decisión y acción (por lo que está muy relacionado con el empoderamiento) y es tremendamente eficaz cuando se asignan las tareas a las personas más adecuadas.

Una buena delegación permite, tanto a quien delega, como a todo el equipo, rendir al máximo y desarrollarse para afrontar nuevos retos.

La delegación nunca es estática: dado que las tareas del equipo cambian, también el modo en que se asignan precisa de una adaptación. Asimismo, las personas se transforman y evolucionan con el tiempo, por lo que la forma de delegar en ellas también debe evolucionar.

Lee el resto de esta entrada

13 buenos hábitos para aprender a escuchar

caracolas y silencio

Constantemente se habla de comunicación pero, curiosamente, la mayoría de las veces sólo se hace refiriéndose a la manera de transmitir una determinada información. Pocas veces se profundiza en su esencia, en la escucha, lo que no es más que una muestra de que se le da menos importancia. Y eso que es el factor fundamental en el arte de la persuasión.

Para empezar es conveniente diferenciar entre:

Escuchar significa usar el sentido del oído para captar información o cualquier sonido del entorno. En la mayoría de los casos no pasa de oír, acto físico que normalmente no podemos evitar.

Escuchar activamente es un acto volitivo que consiste en prestar una atención especial a la información, que llega a través del canal auditivo, para tratar de entenderla, analizarla, sintetizarla, criticarla/cuestionarla e incorporarla o no, a nuestras propias ideas y conceptos.

Muchas situaciones cotidianas no gratas en las relaciones familiares, en nuestro trabajo, con los amigos…, se podrían evitar si escucháramos mejor. Tanto a los demás, como a nuestra voz interior. Y es que la mayoría de las veces, por muy diferentes razones, no prestamos la adecuada atención a lo que sucede a nuestro alrededor, a lo que nos dicen los demás, y menos aún a lo que nos decimos a nosotros mismos, dejándonos llevar por impulsos irreflexivos y actuando de forma automática.

Lee el resto de esta entrada